Ideas feministas de Nuestra América

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F.8 Dolores Jimenez y Muro, “Proemio al Plan de Ayala”, 1911

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Dolores Jimenez y Muro,[1] “Proemio al Plan de Ayala”, 1911[2]

[Texto proporcionado por Eulalia Eligio González]

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La humanidad, incansable mariposa que en su incesante labor, rompe capullo tras capullo, buscando siempre la luz, alcanza épocas de tiempo en tiempo en las que los cerebros esplenden y los corazones arden al poderoso impulso de una idea redentora, haciendo que el Mundo admire acciones heroicas que conquistan las grandes reformas que enaltecen al hombre en algún sentido. La revolución francesa de 1789, ese incendio poderoso e irresistible que convirtió en cenizas las flores de lis de la monarquía absoluta y sepultó entre las ruinas de la Bastilla el estandarte real para reemplazarlo con la bandera tricolor que debería ser en breve la gloriosa enseña de la República; esa hoguera sublime cuya luz que, partiendo de la Asamblea Nacional, se difundió por los ámbitos del Mundo, impresionando todos los espíritus, abrasó también los corazones de nuestros antecesores al surgir ideas libertarias en sus mentes; y la potente y venerada voz del Cura de Dolores lanzó a sus hermanos a la lucha, a fin de conquistar el primer derecho y, de satisfacer la primera necesidad de un pueblo para constituirse según la forma que más le convenga y sea más de su agrado: tener existencia propia; ser una personalidad y no la propiedad de alguien, como lo fué nuestra patria de la Corona de España durante 300 años.

Todos sabemos que el pobre pueblo subyugado y envilecido en el espacio de tres centurias se acordó de que era descendiente de Cuitláhuac y de Cuauhtémoc; y, digno de sus heroicos ascendientes, logró ser libre al cabo de once años de cruenta e incesante lucha, constituyéndose en nación independiente y autónoma. ¡El primer paso hacia el engrandecimiento del pueblo que era su liberación nacional estaba dado!

¡Fué la primera y gloriosa etapa de nuestra evolución!

Con excepción de dos grandes mejoras que conquistó México, en el orden político y social, después de su emancipación de la nación española, el establecimiento de la república y la abolición de la esclavitud, su legislación y la manera de proceder de sus habitantes fueron las mismas que durante la época del gobierno virreynal: su idiosincrasia no permitia otra cosa; la fruta no sazona en un momento ni se pasa súbitamente de las tinieblas a la luz, así, el pueblo mexicano fué caminando en medio de guerras civiles e internacionales y tropezando aquí y allá durante más de siete lustros, como los niños, cuyos músculos carecen de fuerzas, hasta la promulgación de la Constitución de 1857 y de las Leyes de Reforma que señalaron nuevos horizontes a los espíritus, al pro… (texto mutilado se salta a la página 11)

…idea de la Justicia violada y escarnecida durante siglos; pero afortunadamente las ideas libertarias que comenzaron su obra de regeneración por medio de Hidalgo y de sus colaboradores, y continuaron su magna labor por medio de los patriotas de 57, han hablado muy alto en los altruistas autores del Plan de Ayala, diciéndoles con elocuente lenguaje que para que los beneficios que encarna nuestra magna Constitución sean un hecho, es preciso que el proletario, sobre todo el indio, ese mártir de tantos siglos, se regenere y se instruya, a fin de que sea lo que debe ser en no lejano día… y para que esto se realice, es preciso que no tenga hambre; que no lo martirice el frío; que sea el hermano de sus semejantes y no su propiedad menospreciada como ha sido hasta hoy.

Este ideal tan noble y tan bello, eslabón precioso y complementario de la obra libertaria de 1821 y 1857, es la tercera y grandiosa etapa de nuestra evolución política y social.

El deslumbrante fulgor de su triunfo irradia en todos los espíritus, puesto que hasta los mismos poderosos comprenden la justicia que ha dictado ese Plan, nacido en Villa Ayala el 28 de Noviembre de 1911, y están conformes con su realización; en tanto que las multitudes pronuncian con respeto y cariño el nombre del calumniado General Emiliano Zapata, como el del defensor de los desheredados y de los oprimidos; como el del porta-estandarte de la idea revolucionaria de nuestros días, de la misma manera que lo fué Hidalgo, Morelos y Guerrero, desde 1810 hasta 1821; y como lo fué Juárez durante la gran Década Nacional.

Dolores Jiménez y Muro


[1] Dolores Jimenez y Muro nació en Aguascalientes el 7 de junio de 1848; ahí aprendió a escribir poesía en círculos liberales y empezó a dedicarse al periodismo junto con uno de los máximos exponentes de la cultura romántica del centro-norte de México, Manuel José Othón. Desde muy joven fue una apasionada sostenedora  de la gesta juarista de resistencia a la invasión francesa y el Imperio de Maximiliano. En 1909 adhirió ideológicamente al Plan de Tuxpan que postulaba, contra la dictadura de Porfirio Díaz, el principio de no reelección. El 11 de septiembre de 1910, como presidenta del Club Femenil Hijas de Cuauhtémoc, encabezó una protesta contra el fraude electoral. Entonces, a los 61 años enfrentó por primera de tres veces la cárcel por motivos políticos; no por ello dejó de escribir en La Patria de Ireneo Paz, El diario del hogar de Filomeno Mata y en Juan panadero de Remigio Carrillo, artículos incendiarios acerca de las condiciones de miseria y opresión en las que vivía la población de México, en particular los pueblos originarios y el campesinado. Tras reunir las ideas y dar forma al Plan de Tacubaya en el que se desconocía al gobierno de Díaz, en 1911, redactó el proemio al Plan de Ayala y fue nombrada por el general Zapata, coronela del Ejército Libertador del Sur. En 1914, estuvo recluida por 11 meses por órdenes de Victoriano Huerta. En 1917, con Vasconcelos en la Secretaría de Educación, dio inicio a la primera campaña de alfabetización emprendida por un gobierno revolucionario. En 1925 se apagó esta “antorcha de la revolución”, como la bautizaron sus compañeras de lucha.

[2] Dolores Jimenez y Muro, “Proemio al  Plan de Ayala”, Tierra y Justicia, Periódico Libertario, Redactado por Miembros de la Brigada de la Prensa del Ejército Libertador, Folleto a cargo del director Ignacio E. Rodríguez y secretario de redacción Marcos H. Serrano, Tip. Lit. de Roberto Serrano, México, 1900 (aunque seguramente de 1911, porque la fecha está señalada en el texto). pp. 7-11. Biblioteca Nacional de México REV972.092.2 PLA.A.

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Dolores Jiménez Muro

Dolores Jiménez Muro

Dolores Jiménez y Muro (Junio 7, 1848 – Octubre 15, 1925)
Imagen tomada del libro: Las mujeres en la Revolución Mexicana, 1884-1920, México, Honorable Cámara de Diputados, LV Legislatura, SEGOB, INEHRM, 1992, p. 25. -Fuente: http://www.inehrm.gob.mx/Portal/PtMain.php?pagina=exp-mujeres-revolucion-galeria

Dolores Jiménez Muro

Dolores Jiménez Muro

Foto publicada en línea en: “La soledad y el fuego de Dolores Jiménez y Muro”, artículo de Oresta López y Varinia Hernández, http://www.jornada.unam.mx/2001/11/05/arts_39/39_dolores_imuro.htm

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Written by Ideas feministas de Nuestra América

agosto 1, 2011 a 1:49 pm

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