Ideas feministas de Nuestra América

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F.31 Thelma Solano, “Por qué debemos votar las mujeres centroamericanas”, en Revista Panamericana, Tegucigalpa, n.61, junio de 1949

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Thelma Solano,[1] “Por qué debemos votar las mujeres centroamericanas”, en Revista Panamericana, Tegucigalpa, n.61, junio de 1949

[Periódico proporcionado por Pável Uranga]

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En cada uno de los países centroamericanos existen grupos y centros de mujeres intelectuales, que luchan abiertamente por la superación de lo que egoístamente los hombres han dado en llamar “Sexo débil”. Estas luchas llevan la tendencia sana y justa de conseguir los plenos derechos de la mujer, siendo uno de los más importantes en esta época: EL VOTO FEMENINO.

En Costa Rica, hemos llevado el grito de libertad a la prensa, a los micrófonos y a las tribunas públicas; y a pesar de nuestra fuente de riqueza cultural, estamos en pañales de civismo… Cuando emprendimos esta jornada, llevábamos la seguridad de ir lentamente, pero por buen camino, y que al final de la meta coronaríamos nuestro ideal, que más que un ideal, es hoy día una necesidad social y humana.

Este movimiento se agitó y creció más en nuestro centro llamado EUGENIO MARÍA DE OSTOS, a raíz de la observación y control que llevábamos de las actuaciones de los señores diputados, quienes a veces no respondían a su alto cargo, convirtiéndose en autómatas del y del no, sin discutir la conciencia, la importancia de tal o cual ley.

En diferentes ocasiones se llenaron de mujeres las barras del Congreso, porque las leyes en discusión interesaban tanto a los del sexo masculino como al femenino; y desde unos nueve años a esta fecha, cuando las leyes sociales, que son el orgullo de nuestra patria, se pusieron sobre el tapete, sabíamos que afectarían sabia y bondadosamente, la tranquilidad del país.

Desde luego, toda innovación produce agitación y malas interpretaciones. Pero las mujeres estábamos de pie para exaltar los ánimos y aplaudir las buenas resoluciones efectuadas durante cada sesión. Lo mismo sucedió cuando los aumentos de sueldo del Magisterio, donde la concurrencia femenina daba con su presencia y sus aplausos, valor y seguridad para la rápida tramitación de las leyes, que más adelante nos pondrían en una situación decente y justa. Este contacto continuo con las barras del Congreso, han abierto nuestros ojos del patriotismo, para llegar a la conclusión que debemos votar y ocupar curules, y todo puesto delicado, donde se ponga en interrogación el bienestar de la nación, y que al través de los años hemos visto a tantos incapaces prodigándole calor a los sillones oficiales y enriqueciendo sus roídos bolsillos.

A los presidentes de nuestro país, sin ninguna excepción, les han alagado y han necesitado de la actividad femenina. Y aunque comprensivos de nuestro poder y delicada intuición, no han sabido corresponder, dándonos el lugar que merecemos, por temor o ignorancia.

Pero a pesar de todo, nuestra tenacidad por lograr el voto femenino, continúa en pie y triunfaremos en no lejano día, porque las necesidades sociales así lo imponen.

Y debemos votar algún día, porque en esta pasada contienda política de Costa Rica, la mujer dio en todos los momentos, demostraciones de valentía y decisión.

Trabajamos abierta y resueltamente en la prensa, la radio y las tribunas políticas; anduvimos codo a codo con los candidatos y oradores políticos, durante las giras de propaganda y organización militar, sin importarnos nuestra condición de mujer, soportando las inclemencias de los diferentes climas, el frío y el calor; el hambre y la sed; el polvo del camino, la obscuridad y el peligro, que ya se cernía sobre nuestras cabezas, con el ruido siniestro de las balas.

Las mujeres costarricenses trabajaron con absoluta seguridad de que estábamos cumpliendo con nuestro deber y que teníamos que defender la Patria, porque nos pertenece tanto a los hombres como a las mujeres.

Pero si teníamos obligación de exponer nuestras vidas, en la misma forma que actuaron heroicamente nuestros hombres, así también tenemos que pedir “derechos”.

“Tenemos derecho a votar aunque no sean en estos momentos de interrogación en que vive la patria”, conociendo la historia centroamericana más de cerca y sabiendo que en todas las épocas ha habido mujeres sacrificadas, valientes y leales a las causas nobles y víctimas de la incomprensión de los gobernantes, he llegado a convencerme una vez más de la necesidad de lograr el voto de la mujer centroamericana.

Somos las mujeres las llamadas a lograr el desenvolvimiento cultural, económico y social de los pueblos, ya que poseemos el sentido de modernidad, que es el complemento directo del gran sentido intuitivo, del cual carecen los hombres del mundo entero.

Mujeres centroamericanas: luchemos unidas, compactemos nuestros ideales y seamos tenaces. El voto femenino debe ser una pronta realidad, para tranquilidad y prosperidad de la nación centroamericana.

Thelma Solano, Costarricense


[1] Narradora y feminista costarricense, muy comprometida con la lucha sufragista de su país. Entre sus obras destacan “La burra, o el último día de fiesta en Santa Cruz”, en Repertorio Americano, n. 43.5, San José, 30 de agosto de 1947, p. 83 y Cuentos reales de perros y personas, Imprenta Borrasé, San José de Costa Rica, 1977. En 1961 tuvo una beca de la UNESCO para desarrollar un proyecto sobre extensión y mejoramiento de la Educación Primaria en América Latina.

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Written by Ideas feministas de Nuestra América

agosto 1, 2011 a 2:48 pm

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