Ideas feministas de Nuestra América

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F.24 Zoila Rendón de Mosquera, “Cómo se juzga al feminismo verdadero”, Quito, 1928

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Zoila Rendón de Mosquera, “Cómo se juzga al feminismo verdadero”,[1] Quito, 1928

[Texto proporcionado por Maricruz Bustillo]

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Al observar la evolución de la mujer contemporánea i al analizar sus diversas fases psicológicas, la educación que recibe, sus aspiraciones, su amor al lujo, al sport, al juego, nos convenceremos que no llegara en su condición actual, a ser la mujer del hogar, que es el definitivo i la justa ambición de la mayoría de las personas sensatas.

Si la vemos desafiando los prejuicios que el hombre en su egoísmo ha establecido en contra de ella, causa por la cual ha gemido generación tras generación; hoy se rebela i desafía a aquel en la contienda intelectual i en la eficiencia, manifestando que su capacidad es tan igual y que sus componentes fisiológicos en nada difieren, pudiéndose asegurar que su cerebro funciona de manera idéntica: que puede obrar i sentir como el del hombre; que es apta en todas sus condiciones morales para elevarse a la esfera de sus actividades: i que solamente la educación restringida a que ha estado sujeta, no le han hecho desarrollar sus cualidades anímicas para adoptar las mismas carreras que el hombre. Pero, la maternidad sublima a la mujer, dándole la mejor parte en la creación de la humanidad i la llena de sacrificios y de dolores; ella da su vida al hombre desde su concepción i cuando lo amamanta: su pequeñez o su grandeza es sólo de la mujer.

Si el hombre en sus triunfos quiere proclamarse superior, olvida que su madre es una mujer; si es egoísta con ella es consigo mismo; los laureles i coronas que ciñan su frente son de la madre y en ella esta representada la mujer, Si la ultraja se ultraja a si mismo; si la insulta lo hace así propio: son dos almas fundidas en un centro de acción, girando en el círculo de la vida, unidas íntimamente.

Lo mas hermoso i lo más grande ella puede ser, mas aún si acopia conocimientos superiores. Si es paciente y económica hará la ventura del hogar; si su corazón elige esposo y llega a ser madre, la ternura se desbordara de su pecho i lo sujetara al pie de la cuna del niño para espiar sus menores gestos, despertando en ella un anhelo más: el de ser ilustrada, para asimismo ilustrar a sus hijos.

La mujer puede elevarse a las esferas públicas i sociales, hasta cuando no sienta el primer movimiento del hijo en sus extrañas. Esta sensación hasta entonces desconocida i su mismo desarrollo fisiológico, le harán, únicamente, pensar en su hogar.

Si equivocados han estado los antifeministas que han hecho de la mujer el juguete de sus pasiones, equivocada se encuentra ésta al pretender asemejarse al hombre, imitando sus defectos i destruyendo la mejor cualidad: su delicadeza i sensibilidad exquisitas.

Hablando de la tendencia actual del bello sexo, un sabio escritor nos dice:

“¡Oh almas cándidas, deberéis ante todo emanciparos del yugo de vuestra organización, empresa que jamás podréis llevar a cabo i que esta sujeta a una función periódica que es capaz de modificar vuestro ser moral!”.

Y en vista de lo expuesto, ¿no adivináis claramente la obra de Dios i el fin último de vuestra existencia terrestre?

Dejad, pues, que este ángel de dulzura i de bondad se mantenga extraño a las escenas tumultuosas de la vida pública, en las cuales domina la intriga i el embuste; si no lo dejáis, arrastrad en vuestra carrera a las que no son todavía esposas, ni madres, o aquellas que ignorando el amor, han dedicado su vida solo a saber de la aridez de las ciencias, sin vislumbrar en su horizonte las ternuras i los besos inocentes de sus hijos.

Al fangoso contacto de la ambición, del egoísmo y de las contiendas políticas, el pudor mancillado i la sencillez ofendida, muy pronto lloraran sus ojos por haber hecho pedazos el prisma de la ilusión que encubre la amarga realidad de las cosas; esa ilusión que da a la mujer una  nueva vida, disipando con dulces espejismo el desengaño que casi siempre va en pos de ella.

Las reformas a las que debemos apelar las feministas son las concernientes a la naturaleza física i moral de la mujer. En las clases inferiores vemos mujeres desgraciadas debatiéndose en lucha desigual, acosadas por la necesidad i dejando en el campo de la seducción su hermosura i su virtud, que son los mejores atributos de su sexo.

Hagamos campaña al seductor fundando casas de corrección, pero asilos en los que se les de ejemplo de virtud i de moralidad: en los que, a esas desgraciadas, se les enseñe las artes manuales, culturales i artísticas; hagamos que odien al juego, que adquieran amor al trabajo, sobre todo amor al hogar, principio i fin de su existencia y de la sociedad toda misma. Pidamos todo esto a la Constituyente que se reunirá en Octubre próximo i habremos avanzado un enorme trecho en el camino de la civilización i del progreso.

Alcanzando resultado favorable a nuestros deseos, desterraremos la frivolidad, que es artificio e hipocresía, sentimientos que constituyen el alma misma de la Mujer Moderna, de la mujer de VANGUARDIA, como la califican actualmente.


[1] La Aurora, N° 139, Guayaquil, Septiembre de 1928, pp. 82-83.

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Written by Ideas feministas de Nuestra América

agosto 1, 2011 a 2:31 pm

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