Ideas feministas de Nuestra América

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F.11 Antonia Möller, El trabajo de la mujer, México, 16 de julio de 1914

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Antonia Möller, El trabajo de la mujer[1], México, 16 de julio de 1914

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El trabajo de la mujer en todos los oficios y en todas las clases se encuentra muy mal retribuido. En las sirvientas casi se pueden dividir en tres clases, unas son las que han estado con familias ricas y buenas, que se ocupan de  darles instrucción y religión; ésas se encuentran mejor, son honradas y saben cumplir con su trabajo, están, mejor pagadas y tiene horas de descanso; las otras que crecen con palabras duras por parte de sus padres, sin una caricia que les despierte el sentimiento, el cariño, la moral, sin instrucción, ¿qué puede esperarse de esos seres? Lo que son, que cuando tienen necesidad de ganarse la vida  saben nada, ni siquiera los trabajos de la casa, y se encuentran que como no lo saben hacer les da flojera, y lo hacen mal para acabar pronto y sentarse, son sucias, y como nunca han tenido en su poder un anillo, un alfiler, un listón, el perfume, el polvo, los dulces, de todo se les despierta el deseo y el gusto, desean tenerlo, y cuando sus sueldos son cortos y no les alcanza para comprarse todo eso, con la mayor sangre fría los toman de la casa donde se les ha dado habitación, alimentos y enseñado a trabajar, y como su corazón está cerrado a todo respeto a lo ajeno y no siente cariño por nadie, porque no ha sido despertado su corazón a tiempo, ya en esa edad sigue la inclinación que primero siente. Hay otras que ni con sus padres ni con amos cambia en nada su suerte; mientras están con sus padres y son niñas tienen el mismo trato que antes dije, y cuando trabajan las toman para todo el trabajo de la casa, y son regañadas con palabras duras desde temprano hasta todo el día sin descanso, sin más distracción que el trabajo y los regaños y sin más gusto que una mala alimentación.

En cuanto a la obrera costurera, tiene otro sufrimiento; también en muchos casos muy regañadas con palabras duras, que es lo malo, pues si hacen algo mal está bien que las reprendan y les enseñen pero como modo y educación, porque debían tener en cuenta que las costureras con su trabajo forman su capital, y casi siempre están muy mal pagadas, porque el propietario o modista ganan en la tela, en los adornos, en la habitación más o menos ganancia, y en la hechuras $30.00 o $35.00 y $40.00 por vestido, y a las pobres costureras que están todo el día dobladas en una silla más o menos cómodas, atareadas porque el vestido precisa, ya con dolor ya ardor de espalda, y muchas veces sintiendo en sus pobres y oprimidos estómagos los ardores del hambre, tienen que terminar un hermoso vestido que aunque les guste, después de tenerlo en sus manos lo ven irse, y en cambio les dan $4, $5 o $6.

Así es en todas las que trabajan según su trabajo, hay también en otras que unas trabajan mucho y están mal retribuidas, y viene una recomendada que no hace nada, que las regaña, y está mejor retribuida.

Qué bueno sería que con constancia se pudiera evitar y ayudar a todas las que trabajan.

16 de julio de 1914.

S.S.S.ANTONIA MÖLLER  [RÚBRICA]

 


[1] Boletín del Archivo General de la Nación, 3ª serie, 3,3, México, julio-septiembre de 1979, p 15. Texto localizado entre los documentos del Departamento de Trabajo caja 60, exp. 9, fs. 12 [12].

 

Written by Ideas feministas de Nuestra América

agosto 1, 2011 a 1:54 pm

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