Ideas feministas de Nuestra América

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F.23 Elvira García y García, “Objeto de este libro”, en su libro La mujer peruana, Lima, 1924

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Elvira García y García,[1] “Objeto de este libro”, en su libro La mujer peruana, Lima, 1924[2]

[Libro proporcionado por Norma Mogrovejo]

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Objeto de este libro

La Psicología de la mujer peruana, es de todo punto desconocida, y es que, nada se ha escrito, entre nosotros, acerca de ella, poniendo de relieve cuanto de noble y de bueno se alberga en su alma, preparada para todas las virtudes.

Tampoco se sabe, de que medios se ha valido, para poner en acción todos esos tesoros, que forman la esencia de su espíritu, en el momento mismo, en que, grandes intereses generales, así lo han demandado.

Podemos asegurar, que a través de toda nuestra historia, no se conoce a la mujer peruana; se ignora lo que ella es, porque nadie se ha detenido a profundizarla. Se la ha juzgado, en el mayor número de casos, tras un prisma engañoso, sumando entre sus factores psíquicos, otros que, no le son ingénitos, y que, si alguna vez, han dominado, es porque lo imponían las solicitaciones imperiosas e invencibles del medio, en que ha gravitado su actividad.

Esta sencilla obra, lleva el sincero propósito de hacer desaparecer las sombras, y que se haga la luz de la historia.

Es toda ella, de estricta justicia. Nada se encontrará a través de sus páginas, que marche en oposición, con lo que, la verdad de los sucesos, se encargue de demostrarnos.

Es necesario sí; es indispensable; que se conozcan esos grandes ejemplares de nuestras damas pretéritas y presentes, que en el silencio de su hogar han sabido llevar una vida empapada de actos meritísimos, que deben ser conocidos para que se las quiera y reverencie.

La mujer peruana, en el correr de los siglos, de nuestra vida histórica, no siempre tuvo oportunidad de actuar de manera expectable, conformándose casi siempre, con la pasividad de la vida del hogar, donde fue a cada paso, la consejera prudente y atinada del esposo, del hijo, del hermano o del amigo; o laborando a su lado, cuando circunstancias especiales así lo imponían, en las grandes empresas de nuestra vida pública, con sacrificio a veces, de su tranquilidad, de su fortuna y hasta de su vida.

A la mujer contemporánea, se le conoce menos aún. Se la juzga equivocadamente. Se la supone con actividad apenas, para gastarla en las frivolidades sociales. Se le niegan sus derechos civiles y políticos, temiendo que, en el ejercicio de ellos, descienda a ser la eterna niña. Se limita su cultura intelectual, cortándole las alas muy temprano. Se sostiene que, con la ciencia rudimentaria que bebe en aquellos centros culturales, que las modas y la costumbre imponen, tiene suficiente, pensando que, es peligroso dejarla marchar muy allá.

En el breve deslizarse de estas páginas, hemos procurado presentar los mejores exponentes de nuestra actividad femenina, deteniéndonos en aquellos, que pueden servir de modelos, contribuyendo a levantarla en el sitial que merece estar colocada, considerada como inseparable compañera del hombre.

Al recordar los ejemplares más connotados de nuestra mujer, hemos querido considerarla, desde los tiempos más lejanos, presentando los casos más dignos de ser conocidos, en los siguientes períodos: Tahuantinsuyo.-Colonia.-Virreinato.-Lucha por la Independencia.-Primeros años de la República.-En la Guerra con España y con Chile.-La mujer contemporánea.

Si estudiamos imparcialmente, cada uno de estos momentos históricos, ¿llegaremos a negar la influencia, que ejerció siempre sobre el desenvolvimiento político, social y familiar?

Sin la intervención directa e inmediata de Mama-Ocllo, es seguro que Manco-Capacc, no habría alcanzado a dar cima a su obra civilizadora. Las ñustas, que unieron su sangre con la de los hijos de Castilla, contribuyeron poderosa y enérgicamente, a que fueran más suaves los lazos, con que los conquistadores pretendían atar a sus conquistados. Rosa de Santa María, con el suavísimo perfume de sus virtudes, lleva sin imponerles, a tantas mujeres de su época, al margen de la vida contemplativa, y de la perfección espiritual.

Es la mujer quien directa y valerosamente influye en la realización de la grandiosa obra contemplativa, y de la perfección espiritual.

Es la mujer quien directa y valerosamente influye en la realización de la grandiosa obra emancipadora, y sin temor al castigo, ni intimidarse ante la amenaza de la muerte, se yergue y marcha de frente. Cumple con su deber de patriota y no se arrepiente ni se muestra débil nunca. María Parado de Bellido, paga con su vida el amor a la patria. Brígida Silva de Ochoa, sufre encarcelamiento con otras patriotas, que vivían convencidas de que, había llegado el momento de formar una patria grande y libre, ajena a tutelas extrañas.

Al constituirse la república surgen otras mujeres admirables. Doña Mariana Echavarría de Santiago y Ulloa, Marquesa de Torre Tagle, fiel a sus principios democráticos, todo lo pierde, todo lo sacrifica voluntaria, y muere entre las mazmorras del Castillo del Real Felipe, prisionera víctima de Rodil, la que no  claudicó jamás, de sus principios de adhesión a la causa de la patria.

Repetimos, lo que expusimos al comenzar: esta obra es de estricta justicia, para que, la generación que se levanta, sepa todo lo que la patria debe a la mujer, que ha brillado, en todo instante, por su preclaro talento, por su cultura espontánea superior, por su abnegación y filantropía, por su patriotismo nunca desmentido, y por todas las manifestaciones de su espíritu.


[1] Elvira García y García (18621951) es de las feministas de principios de siglo que creía que el primer derecho de las mujeres era a la educación y la demostración de su superioridad moral e intelectual. Se inició en el magisterio en 1880. En 1883 fundó en El Callao el Liceo Peruano, de enseñanza exclusiva para señoritas. En 1884 obtuvo su título de Profesora de Instrucción Primaria, y ese mismo año fue nombrada Directora de la Escuela Municipal N° 10 en El Callao. Tras fundar el Liceo Fanning en Lima, lo dirigió durante veinte años (18941914), anexándole en 1902 el primer Jardín de Infancia. Por sus logros, la Comisión de Instrucción Primaria le otorga el título de Preceptora y posteriormente el de Profesora de Segunda Enseñanza en 1906. Era además colaboradora de la revista Variedades. En el Cusco fue Directora del Colegio de Educandas entre 19151916. Tras dos años de viajes por Latinoamérica con el fin de conocer los lazos que unían sus naciones y pelear la causa de la educación para las mujeres, estableció en Lima la Academia de Enseñanza Superior para Mujeres (19201932). Dirigió hasta los setenta años el Colegio Nacional de Mujeres “Rosa de Santa María”.

[2]  En Elvira García y García, La mujer peruana,  editado por el Tercer Congreso Científico Pan Americano y la Segunda Conferencia Pan Americana de Mujeres-Comité Ejecutivo, Lima, noviembre de 1924, pp. 8-14. Este libro, promocionado por las feministas del Perú criollo de la época, Mercedes Gallagher de Parks, presidenta del Comité Ejecutivo de la Segunda Conferencia Pan Americana de Mujeres, Francisca Paz Soldán, Margarita Alaiza y Amparo de Gálvez, recoge un centenar de biografías de mujeres, cronológicamente distribuidas, con las cuales Elvira García y García quería proponer una lectura femenina de toda la historia de Perú.

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Written by Ideas feministas de Nuestra América

agosto 1, 2011 a 2:29 pm

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