Ideas feministas de Nuestra América

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E.13 Juana Rouco Buela, “A mis hermanas”, Mis Proclamas, 1924

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Juana Rouco Buela, “A mis hermanas”, Mis Proclamas, 1924

[Texto seleccionado por Rosario Galo Moya]

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El grito inmenso de ¡libertad! sonará a través de las edades. Todas las protestas, todas las reivindicaciones, las revoluciones todas, responden a ese santo y seña –FAURE.

¿Lo escuchais?

Son furibundos anatemas enriostrados en la faz de los tiranos, por distintas mujeres, que son explotadas sin piedad y sin consideracion a su “sexo débil”…

Mas que anatemas, estas son protestas reivindicativas que las últimas esclavas de la esclavitud humana, realizan periódicamente para poner en evidencia su despertar. Este es un síntoma elocuente, un bello signo de progreso femenino, que nos demuestra bien claramente que la mujer se afana, lucha para rescatar sus inalienables derechos de ser humano, pisoteados por los hombres, al par tambien que sus luchas y sus protestas, hoy se dirijen contra la explotacion de que son víctimas, o mejor dicho, de que somos víctimas.

Esta transformación en la mujer, tarde o temprano, debía operarse. Y ella se está operando, es decir, se está realizando con celeridad, a pasos de jigante.

No podía suceder de otra forma. Tanto estancamiento debía, lógicamente, producir su transformación, porque tanta calma y humildad, en este siglo histórico de renovaciones, no se concibe tampoco en el sexo femenino. Es así que hoy las mujeres están pugnando denodadamente para ilustrar su mentalidad y de hacer respetar sus derechos, haciéndose dignas del apoyo de todos los que comprenden sus justas aspiraciones.

El falso concepto, de que la mujer es inferior al hombre, ya está demolido por sus bases. No tiene mas raigambre esta burda mentira, en el cerebro femenino. No hay tal inferioridad.

Esto lo demuestran las diferentes actividades que la mujer está desarrollando en este siglo.

Las vemos en la fábrica y en todas partes, desarrollar las mismas actividades del hombre.

Las protestas femeninas, son un síntoma elocuente de su dignificacion. Estas protestas femeninas tienen el mismo orijen que las protestas masculinas: es la explotacion.

La mujer, en nuestra época es arrancada del hogar desde temprana edad y arrastrada al taller, donde es explotada en denigrantes y antihijiénicas condiciones, recibiendo en compensación de su trabajo unos míseros centavos, que no le alcanzan para cubrir las mas elementales necesidades que su vida reclama. Sin embargo, a pesar de ésta triste condicion a que hoy está sometida la mujer desde temprana edad, la mayoría de ellas no se dan cuenta de su estado miserable, ni tratan de elevar su mentalidad, menos en despojarse de los prejuicios a que se encuentran sometidas. Y todas las mujeres deben hacerse dignas de estos tiempos, rompiendo las cadenas que las tienen uncidas al vil yugo de la explotacion.

¡Sí, hermanas mías! Es una imperiosa necesidad que la mujer se eleve y se dignifique.

Es necesario que la mujer cree carácter, para abrirse brecha en esta vida cruel, haciendo que sean respetados sus derechos de productora, de madre y de compañera del hombre.

Las reivindicativas protestas femeninas encierran dos finalidades: poseer los mismos derechos que el hombre en la vida conyugal y en todas las cuestiones sociales, y luchar junto a él para acelerar el “santo y seña” de Faure, que es la revolucion social, la anarquía.

Written by Ideas feministas de Nuestra América

agosto 1, 2011 a 1:10 pm

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