Ideas feministas de Nuestra América

╰♀╮ ╰♀╮

B.4 Manuela Sáenz, Carta a su marido, James Thorne, Lima, octubre de 1823

with 2 comments

:.

Manuela Sáenz,[1] Carta a su marido, James Thorne, Lima, octubre de 1823[2]

[Texto proporcionado por Jenny Londoño y Jorge Núñez Sánchez]

:.

¡No, no, no más hombre, ¡por Dios! ¿Por qué me hace usted escribirle, faltando a mi resolución? Vamos, ¿qué adelanta usted sino hacerme pasar por el dolor de decirle mil veces no?

Señor: usted es excelente, es inimitable; jamás diré otra cosa sino lo que es usted. Pero, mi amigo, dejar a usted por el general Bolívar es algo; dejar a otro marido sin las cualidades de usted, sería nada.

¿Y usted cree que yo, después de ser la predilecta de este general por siete años, y con la seguridad de poseer su corazón, preferiría ser la mujer de otro, ni del Padre, ni del Hijo, ni del Espíritu Santo, o de la Santísima Trinidad?

Si algo siento es que no haya sido usted mejor para haberlo dejado. Yo sé muy bien que nada puede unirme a Bolívar bajo los auspicios de lo que usted llama honor. ¿Me cree usted menos honrada por ser él mi amante y no mi esposo? ¡Ah!, yo no vivo de las preocupaciones sociales, inventadas para atormentarse mutuamente.

Déjeme usted en paz, mi querido inglés. Hagamos otra cosa. En el cielo nos volveremos a casar, pero en la tierra no. ¿Cree usted malo este convenio? Entonces diría yo que usted es muy descontentadizo.

En la patria celestial pasaremos una vida angélica y toda espiritual (pues como hombre, usted es pesado); allá todo será a la inglesa, porque la vida monótona está reservada a su nación (en amores digo; pues en lo demás, ¿quienes más hábiles para el comercio y la marina?). El amor les acomoda sin placeres; la conversación, sin gracia, y el caminar, despacio; el saludar, con reverencia; el levantarse y sentarse, con cuidado; la chanza, sin risa. Todas estas son formalidades divinas; pero a mí, miserable mortal, que me río de mí misma, de usted y de todas las seriedades inglesas, ¡Qué mal me iría en el cielo! Tan malo como si me fuera a vivir en Inglaterra o Constantinopla, pues me deben estos lugares el concepto de tiranos con las mujeres, aunque no lo fuese usted conmigo, pero sí más celoso que un portugués. Eso no lo quiero. ¿No tengo buen gusto?

Basta de chanzas. Formalmente y sin reírme, y con toda la seriedad, verdad y pureza de una inglesa, digo que no me juntaré jamás con usted. Usted anglicano y yo atea, es el más fuerte impedimento religioso; el que estoy amando a otro, es el mayor y más fuerte. ¿No ve usted con qué formalidad pienso?

Su invariable amiga,

Manuela


[1] Famosa por su participación en la lucha independentista, la coronela Manuela Sáenz y Aizpuru nació probablemente en Quito, en 1797, de los amores prohibidos de doña Joaquina Aizpuru y el regidor de Quito, don Simón Sáenz. Influenciada por los acontecimientos de la revolución quiteña de 1809-1812, se acercó a los ideales criollistas de la familia materna y cuando se casó muy joven con el comerciante inglés James Thorne y viajó con él a Lima, empezó sus actividades de apoyo a la Independencia. Por su trabajo de ablandamiento del batallón español Numancia, al que pertenecía su hermano José María Sáenz, fue bautizada “Caballeresa del sol”, al recibir la más alta condecoración que el Perú revolucionario concedía a los militantes de la causa patriota. En 1822, Manuela Sáenz dejó a su marido y regresó a Quito, donde se involucró en tareas de abastecimiento del ejército del general Sucre y auxilió a los heridos de la batalla de Pichincha. En la proclama de la libertad de la ciudad y la incorporación oficial del país a la República de la Gran Colombia, en la fiesta de gala conoció al Libertador Simón Bolívar. Desde este día, se convirtió en su compañera, fue su confidente, cuidó y salvaguardó sus archivos, protegió su vida, y compartieron los intereses políticos. “La Libertadora”, como la llamaron desde entonces, promovió activamente la independencia del territorio sudamericano y sufrió por la efímera homogeneidad  política del mismo. Su lugar de origen no se sabe con certeza, pero ella declaraba: «Mi país es el continente de América. He nacido bajo la línea del Ecuador». En enero de 1830, Bolívar presentó su renuncia a la presidencia. El 8 de mayo emprendió el viaje hacia la muerte, que ocurriría el 17 de diciembre. Desde su partida, los ataques contra Manuela Sáenz en Bogotá se multiplicaron mediante carteles, “papeluchas” y la quema de dos muñecos que personificaban a Manuela y a Bolívar bajo los nombres de Tiranía y Despotismo. Sin embargo, la coronela Sáenz recibió el apoyo del sector que menos esperaba, las mujeres: «Nosotras, las mujeres de Bogotá, protestamos de esos provocativos libelos contra esta señora que aparecen en los muros de todas las calles […] La señora Sáenz, a la que nos referimos, no es sin duda una delincuente». Durante el viaje que emprendió al exilio, recibió una carta en la que le comunicaban la muerte de Bolívar. Desde entonces, la persecución de la que ya era víctima fue creciendo, el gobierno firmó el decreto que la desterró definitivamente de Colombia. Fue a Jamaica, y de allí a Guayaquil, de donde tuvo que partir, pues el gobierno de Ecuador no la recibió. Viajó entonces a Paita, un puerto en el desierto peruano sin agua y sin árboles, al que sólo llegaban balleneros de Estados Unidos. La pobreza la acompañó durante los últimos años, y finalmente también la invalidez. Manuela Sáenz acabó víctima de una extraña epidemia que llegó al puerto en algún ballenero, el 23 de noviembre de 1856.

[2] En: Vicente Lecuna, “Papeles de Manuela Sáenz”, reproducidos en Hojas de Cultura, Bogotá, N. 77, Mayo de 1957. Don Vicente fecha el borrador de la carta en Lima, octubre de 1823. Como me hizo notar Estela Fernández cuando revisamos Memorias del general O ‘Leary. Edición facsimilar del original de la primera edición, con motivo de la celebración del sesquicentenario de la muerte de Simón Bolívar, Ministerio de la Defensa de Venezuela, 1981, nota a pie de página de la p.377, O ‘Leary reporta esta carta como aquella a la que se refiere el Libertador al referirse a Manuela. Es probable que ella le proporcionara una copia al Libertador y es posible que él la haya “retocado” para enaltecer la figura y la pasión que lo unía a Manuela Sáenz, y que era innegable.

:.

 

 

 

 

 

 

Written by Ideas feministas de Nuestra América

agosto 1, 2011 a 11:18 am

2 comentarios

Subscribe to comments with RSS.

  1. DEFINITIVAMENTE MANUELITA SAENZ, UNA MUJER MUY ADELANTADA PARA SU ÉPOCA, DE CARÁCTER, CON MUCHA PERSONALIDAD, UNA ENERGÍA QUE TRASMITE A TRAVÉS DE SUS EPÍSTOLAS CON UNA SEGURIDAD TOTAL. UNA MUJER QUE SI HUBIERA GOBERNADO EN SUS TIEMPOS, HUBIERA HECHO MAS HISTORIA DE LA QUE CONOCEMOS. ADMIRABLE. DESCONOZCO SI HAY ALGUNA NOVELA O PELÍCULA CON SU HISTORIA, SERÍA UN ÉXITO TOTAL Y UN GRAN RETO PARA QUIEN ENCARNE EL PAPEL DE MANUELITA. FALTA DIFUSIÓN DE LA HISTORIA DE SU VIDA.

  2. […] Si quieres leer la carta completa, entra aquí. […]

    Onda La Superestación

    diciembre 1, 2016 at 6:57 am


Tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: