Ideas feministas de Nuestra América

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A.3 Testamento de Catalina, india de Turmequé, 1621

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Testamento de Catalina, india de Turmequé, 1621[1]

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En nombre de Dios amén, yo, Catalina, india ladina, vecina de esta ciudad de Santafé, natural que soy del pueblo de Turmequé de la Real Corona, estando enferma y en mi entendimiento  tal que Dios Nuestro Señor fuese servido de me dar, creyendo como firme y verdaderamente creo en el misterio de la Santísima Trinidad, tres personas y un solo Dios verdadero y en todo aquello que cree y tiene la Santa Madre Iglesia y confiesa poniendo por intercesora la Santa Virgen María, Nuestra Señora, lo hago y ordeno mi testamento en la forma y manera siguiente.

 Primeramente, encomiendo mi ánima a Dios Nuestro Señor que la crió y redimió por su preciosísima sangre y el cuerpo a la tierra de que fue formado.

Mando que mi cuerpo sea enterrado en la Iglesia del Señor San Victorino de esta ciudad, de donde soy parroquiana, y el día de mi entierro, si fuera hora y si no otro siguiente, se me diga misa cantada con la vigilia y se pague la limosna de ello y de acompañamiento la cruz alta, cura y sacristán [tachado=se pague] de mis bienes.

Iten mando que el dicho día de mi entierro se me digan cuatro misas rezadas con responso sobre mi sepultura por los sacerdotes que parecieren a mis albaceas y se pague la limosna solamente a medio peso y no más respecto de mi pobreza.

Iten mando a las mandas forzosas se ceda un tomín de plata que se pague de mis bienes.

Iten declaro que no me acuerdo deber a ninguna persona ninguna cantidad.

Declaro que serví a doña Margarita de Porras, viuda, mujer del factor Rodrigo Pardo, difuntos, más tiempo de cuarenta años y por dicho servicio me pagaron cosa alguna y en el testamento que la susodicha otorgó me mandó por el dicho mi servicio lo que por el parecer y sus herederos no me lo han satisfecho ni dado cosa alguna y lo que así me hayan dejado, lo dejo y mando a Marcos y Margarita, mis nietos, hijos de Magdalena, mi hija, y para que lo hayan por partes iguales, tanto el uno como el otro, y en caso de que alguno de ellos fallezca sin tener edad para poder disponer dello, lo haya y herede el que quedare vivo, y si ambos murieren sin llegar a la dicha edad la haya la dicha Magdalena, mi hija, y para ello siendo necesario lo pidan y demanden a los herederos de la susodicha y de quien lo hubiere pagar y atento a que los dichos herederos siempre  me han dicho que quieren enterrar en la Iglesia de San Agustín, con que paguen el entierro en ella y así mismo [tachado el dicho] los derechos al cura de San Victorino, de donde soy parroquiana, como dicho es y lo que costare lo uno y lo otro es de cuenta de lo que así se me debe y pertenece del dicho servicio y lo demás se cobre de los susodichos.

Iten declaro por bienes míos:

Un solar en que al presente vivo, el cual compré por mi propia hacienda, y lo mando y lo dejo con todo lo en él edificado y bohíos de vivienda a Ana Durán y Graciana Pardo, hijas de [tachado Magdan] la dicha Magdalena, mi hija, y nietas mías, para que ambas de por mitad lo hayan y gocen como cosa suya en que ha de preferir la dicha Ana Durán en la vivienda del dicho solar y lo más otro del y si la dicha Graciana Pardo, por estar ausente desta ciudad, y en de los Remedios no viniere a vivir en el dicho solar, lo haya y herede la dicha Ana Durán todo en que ha de preferir, la cual mando le hago como más haya lugar de derecho y sea en su favor.

Declaro que no tengo herederos forzosos y aunque la dicha Magdalena es mi hija, la hube de un indio que era casado, lo cual declaro por descargo de mi conciencia y por el casar lluevan pleitos y diferencias que suele haber y para que se sepa y entienda la verdad en todo tiempo.

Mando a la dicha mi hija dos mantas, una blanca y otra pintada de las que tengo y atento a que como refiero no tengo heredero forzoso legítimo ascendiente ni descendiente, dejo por mi universal heredera de los dichos mis bienes a mi alma, después de cumplido y pagado este testamento y mandar del.

Y nombro por mis albacea a Pedro Tambo y Juan Tambo, a los cuales y a cada uno dellos insólidum doy poder cumplido el que de derecho se requiere para que cumplan y guarden este mi testamento y para ello vendan y dispongan de mis bienes en almoneda o fuera della como mejor le pareciere, para que tenga efecto este mi testamento y del dicho cargo bien sin embargo de que sea pasado el año del albaceazgo que para ello como mejor convenga les concedo todo el término y tiempo que fuese necesario para el cumplimiento deste dicho mi testamento y pido y suplico a las justicias de su Majestad y eclesiásticas que por ninguna manera se entrometan a pedir ni tomar quintal a los dichos mis albaceas y de lo que en esta razón se les pidiere y demandare les relevo y sólo si éste y para por lo que ellos dijeren y declaren mediante este testamento y última voluntad.

Y revoco y anulo y doy por nulo y de ningún valor y efecto otro cualesquier testamentos, codicilios, mandares y disposiciones que en cualquier manera haya hecho antes deste que quiero no valgan ni hay antes en juicio ni fuera del dicho se cumpla y sean de éste mi testamento última y postrimera voluntad, en la cual quiero se cumpla como dicho es como mi última voluntad y así lo otorgué en la ciudad de Santafé, a treinta y uno de enero de mil y seiscientos y veinte y un años, y doy fe que conozco a la dicha otorgante que dijo no saber firmar, firmándolo un testigo que lo fueron Manuel Rodríguez, curtidor; Francisco de Alcantuz, Francisco Sánchez, Francisco Pérez e Hilario López de Bustamante

A ruego del otorgante y por testigo,                                           Ante mí,

Francisco de Alcantuz (rúbrica)                       Pedro de Bustamante (rúbrica)

Sin derecho (rúbrica)


[1] En: Pablo Rodríguez Jiménez, Testamentos indígenas de Santafé de Bogotá, siglos XVI-XVII, Alcaldía Mayor de Bogotá, 2002, pp.141-143.

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Written by Ideas feministas de Nuestra América

agosto 1, 2011 a 10:22 am

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